Más allá de cuándo afeitarse, el cómo es igual de importante. Aquí tienes un ritual sencillo que funciona tanto en barbería como en casa:
Si no te duchas antes, aplica una toalla caliente durante unos minutos para abrir los poros
Usa un producto pre-afeitado o una buena espuma y aplícalo con movimientos circulares para levantar el vello
Utiliza cuchillas bien afiladas y realiza pasadas suaves, sin presionar
Afeita siempre siguiendo la dirección del crecimiento del vello, al menos en la primera pasada
Finaliza con un buen after shave que calme y regenere la piel
En este último paso no hay atajos. Un buen producto post-afeitado, como un after shave profesional, es clave para evitar irritaciones.
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